About me

Mi nombre es Vaneza Soledad Villegas, tengo 23 años.

Nací una madrugada del 15 de febrero de 1990 en Cauquenes, Chile. Mi madre Mónica como es un poco necia se quedó más tiempo que yo en el hospital debido a que tuvo complicaciones con el post parto ya que no era capaz de quedarse quieta, tenía la necesidad de moverse de un lado para el otro, de hecho siempre me dice que el jardín del hospital es hasta hoy su lugar favorito. Me pregunto que demonios le encuentra.

Viví hasta los cuatro años con mi lela (abuela) y mi mamá, sólo las tres; hasta que llegó uno de los momento que definiría una parte de mi forma de ser. Por temas de trabajo, bueno en realidad por falta de plata mi progenitora tuvo que irse a trabajar a Santiago, la capital de mi país y por consecuencia yo me quedé con mi abuela.

No tengo muchos recuerdos de aquella época, a veces llegan unas imágenes borrosas de como corro tras mi madre llorando porque no se vaya; cuando fui más grande me contó que muchas veces le hice perder los pasajes porque se tuvo que quedar conmigo para que dejara de llorar. Definitivamente fue una parte complicada para ambas.

Con el paso del tiempo la punzada en el corazón cada vez que la veía hacer su maleta y caminar hacia la puerta fue disminuyendo y no porque doliera menos sino porque comencé a entender el sacrificio de ella.

Entré al colegio con total normalidad hasta que llegué a 5to básico y tuve que vivir con mis tíos. Mi lela en esa época ya era bastante viejita y no podía hacerse cargo de una niña, es por ello que el hermano de mi mamá aceptó recibirme en su casa junto a mi prima y mi primo. Ambas familias, la mía y la de ellos siempre estuvo conectada al punto de yo decirle papá a mi tío, hasta el día de hoy le sigo diciendo así.

Con el pasar de los años mi personalidad no era lo que mis tíos esperaban, creo que a veces se les olvidaba que no era su hija, por lo tanto era bastante difícil adoptar sus enseñanzas como lo hacían mis primos. Ellos eran tranquilos, estudiosos y muy quitados de bulla y yo… Yo era el antónimo a eso. Si bien era buena estudiante nunca pude quedarme callada ante nada, siempre recuerdo la frase que mi papá me decía “tú tienes respuesta para todo” y cuando no, la inventaba. Tampoco era tranquila, siempre me gustaba andar metida en todo, jugué Basketball, participaba en los actos del colegio, bailé cueca, en la media fui por dos años parte del Centro de Alumnos, como decían en casa, era el puntito.

De ser distinta a ellos pasé a ser un problema, no me entendían y no me refiero a esa etapa adolescente en que nadie en el mundo te entiende, no. Me refiero a que jamás hasta ahora han podido comprender como salí tan diferente a todo el clan Villegas. Incluso me atrevo a decir que si leyeran algo de lo que aquí escribo se les caería el pelo.

Debo reconocer que hubo un momento en que me adapté a ellos, mas no duré mucho y ellos tampoco conmigo, es por ellos que hablé con mi madre que aún seguía trabajando en Santiago y le pedí volver a vivir con mi abuela y en segundo medio, cuando tenía 15 años volví con ella, y ese fue otro acontecimiento que ayudó a forjar lo que ahora soy.

Lo que si debo rescatar de la época pasada es el nacimiento de la persona más importante de mi vida y tranquilos no me refiero a un hijo, aunque es parecido. El 15 de diciembre del 1997 nace mi pequeña hermana Mónica del Pilar Villegas. Si bien ambas somos hijas de diferente padre, para mi es la persona por la cual estoy dispuesta a hacer de todo con tal de que ella sea feliz y tenga lo que yo no tuve. Ven, es como una hija al final.

A mis 15 años volvimos a ser tres, mi lela, la Pilo (hermana) y yo. Mi mamá seguía en la capital. El transcurso de los tres años siguientes hasta llegar a mis 18 fueron los mejores hasta ese instante. Sentí que por fin podía ser yo, sin la sombra de ser igual a mis primos y mi hermana igual. Ambas nos fuimos desarrollando de forma independiente sin seguir ningún patrón y sin dejar de lado nuestras responsabilidades, tampoco es que me haya lanzado a la vida.

Fue también en esos años que acepté que vivo en un mundo paralelo a los demás, mi cabeza siempre está en otro lado, creando algo, inventando, imaginando, como se dice coloquialmente, andaba en la luna o como mi mamá me decía “mi hija, siempre pensando en pajaritos” y aquello fue el trampolín para convertirme en lo que ahora ustedes leen. Aunque desde que tengo uso de razón siempre tuve un diario de vida, pero la verdad lo que escribía allí era para que me tragara la tierra. Dios que cursi era y sin mencionar un diario entero escrito en signos (que ahora no puedo leer porque perdí la traducción de cada signo) método que usé para que no lo leyeran, como si a alguien le importara los pensamientos de una pendeja.

Cada vez que miro hacia atrás siempre llego a la misma conclusión, mi adolescencia fue feliz. Hice todo lo que una niña/mujer a esa edad debía hacer, fui rebelde, me compliqué la vida con unos cuantos chicos, me ilusioné, me desilusionaron, amé, reí, lloré y me fui conociendo así misma sin traicionar lo que creía ser en ese entonces.

Hasta que llegó mi pasado más cercano, los 18 años. Como en Cauquenes no habían universidades en ese entonces, yo como muchos otros jóvenes del país me tuve que ir de mi casa para estudiar. Es así como llegué a Concepción una ciudad que está al sur de Chile y que tiene un clima de mierda. Aquí estudié Periodismo, de un principio sabía que no era lo que quería, y es así como cometí uno de los errores más grande para mi futuro, estuve en la carrera por tres años hasta que llegué al punto de odiarla y tener que congelar. Prácticamente tiré a la basura esos años, si bien igual rescato muchas cosas, académicamente hablando fue así.

Hoy sigo en Conce, vivo con mi mejor amiga que tuve durante todo este periodo universitario y me estoy preparando para volver a estudiar lo que siempre me gustó, Cine.

No he contado casi nada de mi vida y aún así la entrada es bastante extensa. pero espero que con es esto puedan darle más sentido a lo que leen aquí y lo que falta por contar está en cada una de las historias escritas. Lo que he vivido en estos 23 años está plasmado en cada aventura que aquí se encuentra, esa soy yo, más que estos datos duros.

Pd: Fanática de Colo Colo, el té verde e Isabel Allende; adicta a todo lo que es dulce y a las bebidas Arizona; soy telemaniática, ni los comerciales me pierdo; tengo un gatito llamado Indie y una cámara Lomográfica; soy influenciable por el clima, amo el sol odio la lluvia, aunque aún lucho por amarla y mi papá biológico no existe.

 

Gracias

Van Villegas