Tóxico

toxic-relationshipsLlego al departamento, intento conectar la llave con la cerradura, pero la rabia y la impotencia hacen de esta simple tarea titánica. Luego de unos minutos decido calmarme y por fin logro entrar, corro hacía la habitación y cada objeto que me rodea y me recuerda a él vuela por los aires, siento como se acumula en mi garganta los deseos de llorar y gritar a la vez, entre esa lucha sólo logro ahogarme con mi propia respiración. Busco el celular, lo bloqueo de absolutamente todo, Whatsapp, Facebook, Twitter y pienso que hoy existen demasiadas formas de tener que borrar a alguien de tu vida, maldigo por ello.

Mi pieza es un completo desastre, al igual que yo, refleja tal y como me siento. Caigo lentamente al suelo, con un cansancio general. Todo duele, los sentimientos, el cuerpo, el solo hecho de pensar ya es agotador. En realidad si lo veo fríamente, como en verdad son las cosas, desde que decidimos estar juntos a sido así… Él es así, nuestras peleas son así, del día uno nos rodeaba un tira y afloja que en un principio resultaba ser bastante sexy, sin embargo los meses pasaron y nos fue consumiendo a los dos.

Lloro por los dos, por lo que me hizo y por lo que yo no quise ver. Siempre estuvimos al límite, creíamos que podríamos sobrevivir de esta manera, siendo serios y maduros. Él dejando su vida de carretes y mujeres y yo, bueno yo igual. Nos conocimos en esa fiesta e hicimos lo que dos desconocidos hacen con alcohol en el cuerpo y colores en el cerebro… ¿Por qué creímos que había algo más? y lo aún más doloroso es ¿Por qué sigo sintiendo que es algo más? Sigo queriéndolo todo para mí.

Llegan a confundir mi juicio todo los buenos momentos, esos que siempre pesaron mucho más, que hacían de nuestras discusiones una relación intensa, desesperada, en la que teníamos que sostenernos con fuerza para que no se nos fuera de las manos. Me gusta, lo deseo, lo quiero y lo amo, es tan claro en mi cabeza, pero tan difícil de mantenerlo por más de dos días sin un grito, un reproche, sin celos o desesperación por no saber entendernos.

Cuando ya he botado toda la rabia y sólo me queda esa angustia permanente en la garganta decido levantarme del piso y llego a paso lento al baño, de sólo ver mi cara ya me dan ganas de volver a tumbarme y quedarme así por dos horas más. Busco unas toallitas desmaquillantes y me quito con brusquedad todo el rímel corrido, inmediatamente los parpados comienzan a arderme, una sensación nada nueva desde ya hace un tiempo. Doy la llave del lavamanos, agradezco que sea invierno y que el agua congelada corra por mis manos para luego enjuagarme el rostro, de alguna manera me saca del torbellino de emociones en el que estoy envuelta.

Son casi las tres de la mañana, llevo prácticamente cuatro horas repasando lo que éramos, lo viva que me sentía, era un tipo de adrenalina que no conocía al estar con alguien, cuando estoy a punto de caer en el umbral de la histeria nuevamente escucho mi nombre. No existe voz ni palabra que me haga subir y bajar por todos mis deseos, así de impregnado lo tengo dentro de mí, incluso ahora cuando me llama desde el otro lado de la puerta con todo mi odio hacía él a flor de piel.

– Liz… Liz abre la puerta

Quiero abrir esa puerta, pero para que me vea entera, digna, sin rastro de estar completamente dañada por dentro, pero no tengo nada estoico que mostrar, soy todo un desastre, física y emocional. Ésto último me hace caminar decida a dejarlo pasar, quiero restregarle la culpa y todos los sentimientos asquerosos que experimento, para que por lo menos sienta en un uno por ciento lo que yo estoy viviendo.

Nos miramos sin cruzar palabras, si fuera otra la situación me lanzaría a buscar su boca y dejar que la rabia se esfume en la cama. Sin embargo, lo que se quebró es tan profundo que seguimos estancados sin poder reaccionar, ni positiva ni negativamente.

– Yo… Liz yo… Es la cosa más estúpida que he hecho, no pensé, ni siquiera me acuerdo de todo, sólo sé que fue estúpi… – Mi mano subió hasta su mejilla, mi propia reacción me sorprendió, pero necesitaba callarlo. Tengo esa oscura sensación que si escucho sus lamentaciones volveremos a ese círculo, donde esta vez sólo yo perderé. Sé que es muy bueno justificándose, diciendo que no sabe como hacer que esto funcione, que lo único claro es que me quiere y esa conjugación de oraciones hacen magia con mi voluntad.

– Tus discursos siempre son muy bonitos y cuando ambos estamos en ese tira y afloja yo me los creía, pero no sólo por ser palabras que me llegaban, si no por que lo veía en ti. Sabía que me querías, estaba segura de que ambos luchábamos por llevar la intensidad y lo complicado de estar juntos a otro nivel. 

– Es que eso jamás ha cambiado para mí. Liz sabes que mi vida entera es ir cagándola una y otra vez, pero estando contigo, estando los dos en esta relación sólo quiero hacerlo bien.

– ¿Agarrándote a una mina en el baño de la disco? Tienes una pésima idea de como es hacerlo bien – Cuando la frase sale de mi boca la imagen aparece automáticamente, hasta pareciera que vuelvo a entrar a ese maldito baño y los veo.

– No puedo justificarme, lo sé

– Pues yo lo puedo hacer por ti. Es tu ex, con la que no necesitabas ser exclusivo y esa dinámica a ti te encanta y te acomoda de maravilla – Digo de forma irónica

– Tú igual disfrutabas de esa dinámica o se te olvida como nos conocimos – La rabia vuelve a ser dueña y señora de mí, cierro la puerta, si no fuera porque él alcanza a detenerla hubiese sido un digno portazo para dar por concluida esta conversación

– Perdón… No era lo que quería decir. Es…

– ¡Ándate! –

– Sabes que no quería decir eso… Por la mierda, yo no quiero lo de antes y sé que tú tampoco, yo sí quiero esta relación, esto de ser solamente los dos. No extraño nada de mi vida anterior. La cagué, sí. Pero me asusté, la vi y entre todo el tequila y los pitos se me fue de las manos… Elizabeth, yo no quiero terminar – Lo escucho hablar y vuelve esa certeza de que dice la verdad, que no es una mentira para suavizar su engaño… Pero…

– No te das cuenta que ésto no funciona, nunca podremos ser esa típica pareja que se queda un fin de semana en la casa disfrutando de cosas simples

– Si hemos sido esa pareja y es la mejor parte de estar contigo

– ¿Y cuánto nos dura? – Se me queda viendo con cara de saber la respuesta, al igual que yo – Me encantas de todas las formas posibles, pero siento que me agoto contigo. Es una sensación de mierda ¿sabes? Siempre vamos a estar con la sombra de lo que fuimos, más ahora con ésto. Tendré otro miedo que agregar a la lista, cuando volverá el antiguo tú.

– No, no Liz, yo sé que podemos arreglarlo… Te prometo que no tendrás que hacer nada, te daré todo para que confíes en mí otra vez, para que vuelvas a estar segura de lo que siento por ti.

– Es que yo no quiero luchar más… No quiero más. Estoy cansada – Se acerca y con un brazo me rodea la cintura apretándome hacia él y yo me relajo al fin. Empiezo a llorar como una niña chiquita con mi rostro pegado a su pecho mientras mis manos descansan en su cuello. Nos quedamos así un buen rato. Antes este simple gesto era sinónimo de reconciliación, de esas que se llevan en el recuerdo y que son el comentario obligado con mi mejor amiga, mas este sabe muy distinto, duele más que incluso el mismo engaño. Es una despedida… Yo me bajo de esta montaña rusa.

– Tienes razón – Me susurra al oído y yo me espanto un poco de su inesperada sinceridad. Lo quedo viendo sorprendida y olvido lo tan cerca que estamos, sólo un movimiento y puff todo de nuevo – Yo me he encargado de hacer esta relación una carga para ti, aunque para mí sea lo mejor que he tenido en mucho tiempo, por no decir lo único y no quiero ser eso para ti, pero escúchame una cosa Liz, ésto no se va a terminar… Tómate el tiempo que necesitas para odiarme y cuando estés al final de ese camino volveré y me encargaré de que me quieras nuevamente – Me da un piquito corto, lo justo para querer más, para dejarme con el deseo de yo también esperar… De esperarlo.

Lo veo desaparecer cuando entra al ascensor ¿Podremos ser esa pareja que con tanto esfuerzo hemos buscado? ¿Dejaremos al fin nuestra historia pasada? pero por sobretodo ¿Podré perdonarlo?

 

 

 

 

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