Historias

Pupilas Transparentes

tripEs un inicio de color transparente, de forma cuadrada, tan pequeña, tan insignificante, tan fácil de perder u olvidar. “Lo bueno viene en frasco chico” pienso. ¿Será tan así?. La vida capitalina gira sin tiempo para respirar. Mientras jugueteo con aquella nueva experiencia entre mis dedos, el murmullo se va transformando en eco, el tumulto de seres ahora son parte de una pintura estática, vista desde fuera. En un par de segundos sólo quedo yo, el metro cuadrado de parque que me acuna y 15 mil pesos menos en el bolsillo.

Todo se expande; mis pulmones, mis fosas nasales, mi mundo, los detalles. Lo que es ciego a la normalidad se revela ante mí. El submundo bajo el ritmo de la vida me asalta para tambalearme. ¿Por qué no vivimos aquí? me pregunto. El vaivén del viento no es una ráfaga como creemos, es un baile calmado, en cámara lenta, llena de escarchas de colores que danzan coordinadas al silbido del espacio.

Miro hacia el cielo y puedo ver más allá del espejismo celeste de todos los días. A lo lejos, donde comienza la estratósfera observo el jugueteo de la oscuridad con esos rebeldes diamantes brillantes extinguidos hace miles de años.

A velocidad estrepitosa unas garras blancas se dirigen directo hacia mí, se unen unas con otras, se tornas grises hasta el punto de obstaculizar los rayos de fuego que me mantienen en calor. Pensé que acabaría todo allí, esa bola de algodón pesada cayéndome encima, mas no.

Una explosión… Todo acaba o quizás comienza con una explosión. Lo denso que me amenazaba se convierte en un estallido de colores, formas, texturas y sabores. Un arco iris me recorre el cuerpo, me moja de pies a cabeza. El mundo real ha matado la lluvia, de hecho hasta el mismo nombre es un asesinato para la belleza de aquellas gotas cristalinas.

De a poco mis pupilas van perdiendo la verdad de este viaje, va transformando todo en un recuerdo. Mi cuerpo se acomoda para recibir de golpe el estrecho camino que tenemos que andar; con la vista nublada, con callos en nuestra piel, con el olfato bloqueado, el oído lleno de pitos y la lengua preocupada en otras lenguas.

No quiero vivir en un mundo reducido y no quiero reducir mi vida…

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2 comentarios sobre “Pupilas Transparentes

  1. Me llevaste de vuelta a un viaje pasado. Yo también pensé lo reducido que estaba el mundo al volver: “la vista nublada, con callos en nuestra piel, con el olfato bloqueado, el oído lleno de pitas y la lengua preocupada en otras lenguas”.

    Me gustó el viaje. Sí. Me gustó tu viaje.

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