Historias

Los hijos de Zuassagoitía VI: El otro Ricardo

* Al pie de página están los enlaces para los capítulos anteriores

De a poco se va acostumbrando al nuevo escenario que tiene frente a ella, los ojos aun le pesan, pero tiene las energías suficientes para mantenerse despierta. Reconoce el lugar, es la casa de Francisco que a los pocos segundos llega a su lado.

– ¿Tamara? Dios al fin despertaste – Ella intenta decir algo, pero sólo logra mover sus labios – Con Ricardo ya nos estábamos asustando.

– ¿Dónde está? –  Le responde con un poco más de fuerza en su voz.

– Afuera

– Necesito hablar con él

– Es mejor que descanses otro poco

– No. Dile que venga… Por favor

A regañadientes Francisco abandona la habitación, por su parte Tamara comienza a repasar en su cabeza todo lo que sucedió, y como ha sido la tónica en estos últimos días, entre más se sumerge en esta historia más preguntas van saliendo al camino, impidiendo que las cosas se aclaren y una de ellas es el papel que realmente juega Ricardo en todo esto. Mientras lo ve ingresar a la pieza ella se acomoda en la cama tomándole más trabajo del que pensó.

– ¿Cómo te sientes?

– Golpeada… – Una ola de silencio se apoderó de la situación por varios segundos – Entonces, estoy esperando tu explicación.

– No creo que sea el momento, es mejor que te recuperes primero y te prometo que te contaré todo.

– No quiero esperar, necesito saber a quien demonios metí en mi casa, pero por sobre todo quien era la persona que estuvo con Valentina.

– ¿Que necesitas saber exactamente?

– Todo, empezando por Victoria – Ricardo sabe que no tiene más alternativa y se decide a contarle. Se sienta en la silla que está al lado de la cama.

– Ella es parte de un grupo al que ambos somos pertenecemos, un grupo de activados que creció en el orfanato y que luego fue vendido a la familia que necesitara un asesino. Estamos juntos con el único propósito de hacer caer a tu padre.

– En “hacer caer” te refieres a asesinarlo.

– Si es necesario, sí.

Tamara comienza a sentirse confundida en sus emociones, por una parte el odio hacia la persona que tiene al frente vuelve a crecer como la espuma, pero por otra sabe lo que su padre le hizo a Ricardo y a miles de otros huérfanos, por mucho que tenga esperanza de que sea inocente, ésta cada vez se va disipando con las cosas que ha tenido que ver y sufrir en carne propia. Estaba en este enredo de sentimientos cuando una idea llegó a su mente.

– Espera un poco, eso quiere decir que te acercaste a mi amiga sólo por tu… – Él al ver para donde iban sus conjeturas la interrumpe de inmediato.

– No no no. Lo de Valentina no tiene nada que ver con esto o por lo menos no comenzó de esa forma.

– ¿Qué quieres decir?

– Ella fue la que se acercó a mí y yo poco a poco fui cediendo y enamorándome de ella, pero no te voy a negar que luego de un tiempo vi una posibilidad de introducirme en el mundo interno de los laboratorios de tu familia, sin embargo, esa idea nunca se llevó a cabo por lo que ya sabemos.

– Supongo que tengo que creer eso. Hay algo que no entiendo ¿Por qué no han actuado ya? ¿Y para qué adentrarse a los laboratorios?

– Porque antes de cualquier venganza, necesitamos encontrar una forma de detener los “activamientos”, es por eso que llegué a ti… Tamara, fuimos nosotros quienes te dimos todas las pitas para que dieras con el asesino de Valentina, osea conmigo – La decepción es reina y señora de todo su ser, siente como nuevamente las palabras de Ricardo calan en su cuerpo.

– No lo puedo creer – Se toma la cabeza con ambas manos mientras un par de lágrimas se dejan ver por su mejilla. Ricardo se acerca e intenta tomarle de la mano, pero ella se aleja – Y yo creyendo que estabas aquí para ayudarme.

– Y es así, Tamara yo…

– ¡Ay por favor deja de mentir! Lo último que te interesa es ayudarme en algo, para ti sólo soy el pase a los laboratorios.

– También me preocupo por ti.

– Eso no fue lo que me dijiste hace unas semanas ¿Te acuerdas?

– Sabes que lo dije sin pensar, estaba bloqueado por todo lo que había pasado. Creí que te habías dado cuenta cuando te salvé de Victoria.

– No fue a mí a la que salvaste, sino que a tu opción de seguir adelante con tu plan, nada más.

– No es…

– Ricardo ándate – Él quiere explicarle que está entiendo todo mal, pero ella le da la espalda y se acuesta.

– Sé que todo suena frío y calculador de mi parte, pero espero que un día me des la oportunidad de aclararte lo que realmente me pasa – Se queda esperando alguna reacción, pero nada sucede por lo que abandona la habitación.

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Los hijos de Zuassagoitía

Los hijos de Zuassagoitía II: Rompecabezas

Los hijos de Zuassagoitía III: Francisco De María

Los hijos de Zuassagoitía IV: La hija, el activado y el periodista

Los hijos de Zuassagoitía V: Victoria

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