Historias

Demonios

La pieza de aquella pensión huele a humedad, el piso de madera está carcomido en cada esquina, el catre de los años de su bis abuela no ayudan a hacer del lugar una escena reconfortante, ni siquiera la pequeña mesa robada de alguna escuela repleta de papeles lo logran. Él, sentado en un banco color concho vino vuelve a encender otro cigarro, el número 16 de la madrugada, con los efectos de la cocaína no logra sentir el efecto tranquilizador del humo y eso le está estrujando los sesos y cada músculo pareciera que se encogiera dentro de él.

Necesita botarlo todo, por más que lo escribe una y otra vez en esas antiguas hojas de roneo no logra quedar satisfecho, sigue sintiendo esa sensación de ahogo, de querer mostrarle, escupirle al mundo cuanto lo odia, pero no sabe como hacerlo, no tiene idea como apagar esas voces en su cabeza; día y noche lo acompañan, sobrio o alucinando, allí están siempre, matándolo por dentro.

Lee lo que acaba de escribir con mano firme y lo único que le provoca es arrugarlo y tirarlo al olvido. Se rinde a seguir buscando una forma de encontrar el silencio, se tira en la cama y deja que aquellos gritos retumben con más fuerza; los de su madre diciendo lo inútil que es, la ráfaga que produce la correa al chocar con su espalda, las órdenes de su padre, las risas de sus compañeros de colegios, todos hablan la mismo tiempo y él no puede hacer nada para manejarlo.

No sabe por que está aquí si odia este bar, pero todas las noches termina en el mismo asiento y con la misma botella de vodka, Derek cree que para lo único que sirve matarse trabajando en un empleo de medio tiempo es para terminar de suicidarse con la paga. Las mismas cara lo observan, nadie se le acerca, es el chico jodido hasta los huesos, mejor no relacionarse con gente así, no saben que él piensa lo mismo de ellos y de cada persona en este planeta. Está acostumbrado a su rincón, su vaso y sus dos hielos, no necesita nada más, sin embargo, esta vez siente unos ojos extraños clavados en él. A los pocos segundos una chica de cabello largo castaño está sentado a su lado mirándolo fijamente con una risa burlona, él sólo responde removiéndose incómodo en su asiento.

– Yo te puedo ayudar – Le dice ella con voz segura

– ¿Disculpa? – Ella le quita el vaso de las manos y toma un trago

– Eso, que puedo ayudarte a encontrar tu catarsis, mira que harta falta que te hace, empezando por una ducha – Le responde ella

– No necesito ayuda y no soy del tipo de caballeros que le regala tragos a señoritas – Derek le quita el vaso mientras ella le sonríe

– Si cambias de opinión estaré afuera – Se levanta y camina hacia la salida

Y no pudo más con la curiosidad, tanto así que deja el local sin siquiera haberse tomado toda la botella de vodka, no podía dejar pasar esta posibilidad de callar de una buena vez las voces. Ella estaba parada en toda una esquina, con su espalda en la pared y jugueteaba con un reloj, él camina lentamente, una nueva voz surgió de sus instintos, una que le decía “no lo hagas, no vayas con ella, te hundirá”, pero siguió andando hasta quedar frente a frente.

La mujer del pelo castaño no le dice nada, sólo le índica con su cabeza que lo siga, él obedece, por varias cuadras reinó el silencio hasta que llegaron a un callejón sin salida.

– A diferencia de ti, yo si soy una señorita que regala cosas a los caballeros – Le dice sin dejar de sonreír

– ¿Me trajiste hasta aquí para regalarme algo? Vaya que eres rara

– ¿Yo rara? Mira quien lo dice ¿No te enseñaron en tu casa que no le debes hacer caso a desconocidos?

– No hay nada de lo que me hayan enseñado en casa que merezca la pena repetir

– Mmm interesante, a que si la culpa de tus demonios son tus padres y yo que pensé que era una chica, siempre es una chica.

– Lamento la decepción

– Toma, para que cambiemos tus demonios – Ella le lanza una bolcita que el agarra fácilmente

– ¿Coca? Ahora eres tú la que me decepciona. Créeme que he experimentado con ella y no funciona en nada

– Pero no la has experimentado conmigo, esa es la diferencia

Luego de vaciar aquel polvo blanco todo a su alrededor es visto con nuevos ojos, Derek siente como todo se suaviza, las voces, las imágenes, aquella mujer que ríe a carcajadas a su lado.

– ¿Sabes cuál es la mejor forma de silenciar las vocecitas de tu cabeza?

– ¿Cuál?

– Buscar otras que griten más fuerte – Ella se dirige a tomar un fierro que está a tres metros y con fuerza comienza a golpear los tarros de basura metálicos – Ven, inténtalo – Él toma otro y hace lo mismo.

Nunca había escuchado sonido tan dulce como aquellos tarros resonando al mismo   tiempo, los gritos que salen de su conciencia ahora son sólo susurros, cada golpe es una pausa de paz, entre más fuerte más vacío es todo, podría seguir toda la noche inmerso en los efectos de esta nueva droga sino fuera porque ella detuvo el concierto.

– Mira lo que acaba de aparecer, el silencio en persona – Le dice ella. Derek sigue con la mirada la dirección que la mujer apuntaba; era un hombre como de su edad que se tambaleaba de lado a lado.

– No entiendo

– Sígueme – Camina hacia el hombre borracho y Derek va tras ella. El tipo pareciera que no se fijara en la mujer que tiene al frente, de lo contrario, siente que esos ojos rojos están pegados en él.

Todo pasa demasiado rápido y la cocaína en su cuerpo hace que las imágenes lleguen distorsionadas hasta el punto de dudar si son reales, pero con un poco de esfuerzo y concentración se da cuenta que todo está sucediendo de verdad. La mujer que empezaba a gustarle acaba de golpear con la barra de fierro la cabeza del borracho, éste cayó al piso sin perder la conciencia aun.

– Tu turno

– ¡¿Qué?! No, no tú estás loca

– ¿No era esto lo que estabas buscando? Pues aquí está. Créeme, él es tu silencio y tu catarsis, dos en uno. Es mi regalo para ti – Ella lo toma de la mano y lo acerca al tipo medio moribundo que está en el suelo – La cabeza déjala para el final

Pensó que tendría más dudas, que su moral era un poco más fuerte, pero estaba equivocado, luego de diez segundo comienza a golpear. Ella tenía razón, él es silencio, ni siquiera existen los susurros y siente que cada golpe es un desahogo, por primera vez está sintiendo lo que es la libertad, su libertad de ser él mismo.

Cada noche la mujer aparecía para entregarle a Derek todo lo que llevaba buscando desde que tiene uso de razón. Se juntan en el bar, luego se dirigen hacia alguna calle desolada y esperan a que alguien aparezca, a veces tienen suerte, a veces no. El placer por aquel silencio a significado ocho muertos en tres semanas, todos borrachos sin rumbo; él no los lamenta, de lo contrario les agradece cada vez que le da el golpe de gracias por ayudarlo a ser una persona lucida sin demonios.

Ambos arrancan de la lluvia, la noche tiene una neblina espesa que hace el momento más especial, se sientan en la entrada de una casa y esperan que las gotas dejen de golpear el cemento. Él a estas alturas siente millones de cosas por aquella chica que no se ha dignado a decirle su nombre, lo que más le encanta es que ha creado un nuevo hombre, uno libre, sin miedos y con ganas de seguir sumergiéndose en ese sentimiento que llaman amor, uno que nunca creyó sentir, porque su corazón estaba podrido.

– Nunca quieres quedarte en casa – Le reprocha él

– ¿Para qué? ¿Para matar el misterio?

– A veces me gustaría tenerte más cerca, ya sabes algo más… Íntimo – Ella voltea a mirarlo y le dedica una sonrisa coqueta

– De eso se trata, de intimidad ¿eh? – Ella saca de la cartera de sus pantalones un pequeño sobre con una pastilla del tamaño de una aspirina – Quieres algo íntimo, mucho más íntimo que el sexo que me estás pidiendo, pues tómalo – Y se coloca la pastilla en la lengua; él le devuelve la sonrisa y va en busca de aquella intimidad besándola, probando su sabor, recibiendo sus miedos y matándolos a la vez. La sensación de la droga deshaciéndose entre sus lenguas hace el momento más intenso, han dejado salir todas las sombras que llevan cargando, él confirma lo parecidos que son.

La lluvia no es más que una suave llovizna, la neblina sigue en su máximo punto, con este escenario esperan que aparezca su víctima, luego de unos minutos un hombre cuarentón con algo más que vino de cantina en su cuerpo aparece en sus radares; como siempre ella da el primer golpe y él lo termina. Todo está saliendo igual que todas las otras noches, hasta que el sonido de una sirena lo trae de vuelta a su realidad.

El pánico es su único compañero, quiere correr, pero sus piernas están estancadas al piso. Una patrulla, luego otra y otra hasta hacer un total de cuatro; como nunca la mujer que está a su lado no le dice nada, sólo lo observa, sin expresión. Él quiere decirle algo, que corra, que se salve, pero también es víctima del silencio.

Ahora todo va en slow-motion, tres policías lo derriban, de boca contra el suelo lo esposan mientras él le grita a la mujer que corra, pero ella sigue estática en su sitio.

– Ella no tiene nada que ver con esto – Atina a decir Derek con la intención de salvarla

– Será mejor que no hables – Le responde con tono duro uno de los policías

– Ella es inocente

– ¿De quién estás hablando maldito drogadicto? Camina – Le grita otro

Todos los efectos sedantes se han terminado, los gritos volvieron, el silencio se ha esfumado, no existe forma alguna de catarsis, siente como todos sus demonios regresan a reclamar lo que es suyo, su conciencia. Todo sucede, pero nadie la ve a ella, sólo él.

– ¿Quién eres? – Le susurra. Ella avanza a paso lento hasta queda pegada a él, se acerca y le habla al oído

– La locura… Tu locura, esa que no quieres admitir, pero que pides a gritos que salga – Se separa unos centímetros de Derek, le da un beso corto para luego confundirse con la neblina.

 “No lo hagas, no vayas con ella, te hundirá”

Anuncios

2 comentarios sobre “Demonios

  1. “No sabe por que está aquí si odia este bar, pero todas las noches termina en el mismo asiento y con la misma botella de vodka, Derek cree que para lo único que sirve matarse trabajando en un empleo de medio tiempo es para terminar de suicidarse con la paga”. Genial frase. Me encantó enterito Vane, carita feliz para ti 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s