Historias

El Reality (II)

Leer antes El Reality (I)

La producción ha preparado la primera fiesta y esta es de disfraces, Ella se disfrazó de una ninfa y él de un guerrero titán. A pesar de que las últimas dos semanas han sido de miradas, conversaciones y coqueteos ninguno de los dos le ha confesado al otro su atracción. Ella a olvidado por completo la desilusión que vivió antes de entrar al programa, es más, cada vez que se pierde en los ojos negros de Sharik está más segura que jamás sintió ni enamoramiento por su ex. Por su parte él nunca ha conocido una mujer que le sirva como inspiración para escribir cosas felices, con las que ha estado sólo le han servido para recalcar su odio hacia el mundo.

Octavio al fin se ha decidido a atacar, ya no se siente incómodo por las cámaras, le lleva un trago a la chica que le encantó desde el primer día quien está conversando con Bianca que es parte del otro grupo, ella sabe las intenciones de su amigo por lo que decide dejarlos solos. Aphril no se había dado el tiempo de conocer a sus compañeros, por lo que se llevó una grata sorpresa al entablar conversación con él. Lo escucha atentamente, le cuenta que es estudiante de derecho y que entró para tener un poco de adrenalina en su vida.

Al otro extremo estaba Sharik, por más que intentaba concentrarse en lo que Bianca le decía éste no podía quitar los ojos de la pareja que tiene a varios metros; siente como si alguien le estuviera apretando el corazón, al parecer se dice así mismo que así se sienten los celos. Esta noche él esperaba decirle al fin todo lo que estaba sintiendo por ella, le había escrito hasta un relato, pues reconoce que hablar no es su mejor herramienta, pero nada estaba saliendo como lo imaginó; su Aphril estaba feliz con otro bailando en medio de todos.

A Octavio no le está agradando como va yendo la conversación, ella le cuenta que le gusta Sharik y que a veces piensa que él no siente nada, pues nunca le habla de sus sentimientos, todo queda en miradas y risas, agrega que está asustada de ser la única que se enganche en este juego. Al escuchar esto último él decide presentarle sus cartas.

– Lamento decirte esto, pero si él no te ha dicho nada sobre lo que siente es porque quizás tengas razón y no le gustes, yo ahora te estoy viendo a los ojos y no puedo aguantarme las ganas de decirte que me encantas desde que te vi salir de la limusina

Ella deja de bailar y lo queda mirando fijamente, no se esperaba lo que acaba de escuchar, Octavio aprovechó el momento y se acercó para besarla, Aphril siguió quieta con los ojos abierto, sólo reaccionó cuando vio a Sharik caminar con paso firme hacia la casa. Ella se lo quita de encima y corre tras él.

– ¡Sharik espera!… ¡Sharik! – Él llega hasta su cama y saca su cuaderno donde lleva escribiendo desde que llegó. – Yo no le respondí el beso – Dice ella.

– ¿Y por qué no? Se ven bien los dos en todo caso – Le responde sin mirarla a los ojos

– ¿De verdad no sabes por qué no le respondí?… ¿Sharik? – Cuando al fin encuentra la hoja que estaba buscando levanta la mirada y la ve a los ojos

– No, no tengo idea por qué no le respondiste el beso si estuviste toda la noche bastante cómoda y risueña con él, pero si te interesa aquí está la razón de por qué me duele que otro te haya besado – Y deja caer el papel encima de la cama, le dedica una última mirada y se va.

Las lágrimas empiezan a recorrer su mejilla, piensa en lo patética que debe verse a través de las cámaras, pero no puede evitarlo, el chico que acaba de dedicarle esa última mirada le encanta, a veces piensa que es mucho más que eso. Se sienta a los pies de la cama y comienza a leer la carta que le dejó Sharik.

Aphril recorre la cosa por todos lados, sale al patio donde la fiesta aún está en su mejor parte, esquiva a Octavio que le impide el paso, busca y busca pero no logra dar con él, hasta que lo ve sentado en un rincón del sector, cerca de la muralla que los separa con el exterior, está bastante oscuro por lo que tiene que ir lento y fijarse muy bien por donde camina, a esa distancia todavía se escucha la música. Se sienta a su lado.

– ¿Por qué estás llorando? – Le pregunta él, ambos se quedan mirando

– Lo que escribiste aquí ¿es verdad? ¿en serio sientes todas estas cosas?

– Ya da lo mismo Aphril – Ella se levanta y se acuclilla frente a él

– No, no da lo mismo. Por favor dime – Vuelven a perderse en la mirada del otro

– Cuando comencé a buscar el número catorce encontré a alguien que no pensé que existía, no aquí por lo menos. Te vi y supe que era yo el que estaba en el lado equivocado del mundo, Aphril me gusta todo lo que hay en ti, tu forma de moverte cuando buscabas el número nueve, tu manera de mirarme, como tus pecas resaltan cuando te lavas la cara, como suena tu voz cuando dices Sharik y te puedo asegurar que lo que siento no es por estar encerrado en este lugar.

No existe discurso alguno que haya sido preparado por los hombres que existen en su vida real que se pueda comparar con las palabras de Sharik. Por primera vez sintió dentro de su cuerpo el poder de una frase, todo lo que salía de la boca de él no sólo llegaba a sus oídos, también penetraba en sus poros y en su alma. Lo toma de la cara, al fin puede sentir su mandíbula y le da un beso, uno que es respondido de inmediato, ella acerca su cuerpo y éste la rodea por la cintura; si supieran que el momento tan íntimo que están viviendo es visto por 40 millones de personas en todo el país y que como ellos esperaban aquel beso, la gente en sus casas también lo hacían.

Se separan sin dejar de sonreír, el pierde sus dedos entre los largos cabellos de ella y vuelve a besarla, una y otra vez. Así estuvieron por varios días, disfrutándose, conociéndose, experimentando sentimientos que ninguno de los dos sabía que existían. Alguno de sus compañeros esperaban tener alguna vez una relación así, otros creían que ambos se aprovechaban de aquello para ser los favoritos del programa, que lo eran, pero la gran mayoría tenía una idea no tan feliz de la pareja o por lo menos el final. Eran demasiado perfectos, eran intensos, iguales, se deseaban, se querían y no había duda, sin embargo ese tipo de amores nunca funcionan… Nunca.

Mil veces le repitieron a Aphril esta última verdad que poco a poco se la fue creyendo, tanto lo quería, tanto lo necesitaba y a la vez tan feliz era con él que algo así jamás podría funcionar, el mundo en el que viven la perfección no existe, que tenerla ahora sería una ilusión. Sharik siempre le repetía que afuera todo seguirá tal cual como ahora, intentaba tranquilizarla cada vez que ella tambaleaba, pero nada pudo hacer cuando en reemplazo de Bianca que se había lesionado entra Priné, su ex.

Priné era voluptuosa, de piernas largas, con una personalidad avasalladora, pero lo más peligroso es que sabía lo que provocaba, era exactamente todo lo contrario a Aphril; además tenía bastante claro cual era su papel, romper la idílica relación que tenía a todo Mustak suspirando. Todo esto se sumó a las reiteradas cartas que ella recibió por parte de sus padres, pidiéndole que renunciara, que estaba dejando en vergüenza a toda la familia al entrar al programa, que se olvidara de tener una relación con alguien que no fuera de su núcleo. Sharik vio por un momento que se estaban perdiendo el uno al otro, que todo lo de afuera la estaba apagando, la presión cuando el reality terminara, los constantes coqueteos que veía por parte de Priné que él intentaba detener, lo sola que se sentía sin el apoyo de sus padres; todo estaba ayudando a que quisiera renunciar y dejarlo solo. Ya no sabía como demostrarle que estaba con ella de todas las maneras posibles hasta que un día escribiendo exactamente esto mismo encontró dos maneras de estar juntos.

La celebración de los cuatro meses como pololos fue la ocasión perfecta para demostrarle a Aphril que ya no sentía atracción por ella, ni menos que le gustaba o le encantaba, sino que era amor, ese del que ya nadie conoce en esta época, de ese romántico para hablar, sensual para acariciar y sexual para desear, todo eso está dirigido a ella. A las nueve de la mañana se sienta en su cama mientras le hace cariño en su mejilla, ella se demora en despertar completamente, cuando lo ve allí le dedica una sonrisa.

– Feliz aniversario mi Aphril – Le dice él mientras le entrega una caja, ella se endereza y le da un beso corto – Esto es lo que siento por ti y espero que sea suficiente para tener de vuelta a la Aphril que describo en las primeras páginas.

– ¿Y qué pasa si los miedos me siguen matando?

– Seguiré buscando más ideas para ser yo quien los mate a ellos y no ellos a ti – Ella toma firme la caja y se la acerca a su pecho cerrando los ojos mientras él le da un beso en la frente – Además al final del día te tengo una propuesta – Ella le sonríe

Aphril inmediatamente empieza a leer el diario o lo que ella pensó que era un diario, la verdad es que era un libro, prácticamente una novela con toques de ficción, pero donde ella sabía en que páginas reconocerse; las horas pasaban y seguía navegando por la cabeza y el corazón de Sharik. Hoja por hoja su cabeza iba confirmando lo que su corazón ya sabía, capítulo tras capítulo iban muriendo los miedos hasta llegar al final con una frase que la invitaba a terminar los último párrafos de esta historia.

Eran los claros favoritos para ganar, ella era fuerte y él tenía el apoyo del público, pero aun así decidieron abandonar el programa, Aphril aceptó con gusto la propuesta y esa misma madrugada se despidieron de sus compañeros. Una Van los condujo hasta el departamento de él que se encontraba en la parte sur de Zadia, agradecieron que el reality tuviera un desface de una semana pues pudieron llegar sin contratiempos a destino.

Tenían millones de cosas que decirse, pero las ganas de estar juntos de verdad sin el miedo a que algún foco los descubriera era mayor; mientras subían por el ascensor hasta llegar al piso 42 no dejaban de besarse, a tropezones él logró abrir la puerta. Sharik al fin le encuentra un uso a la alfombra, uno le va quitando la ropa al otro, como es veranos no tardaron mucho en quedar desnudos. A diferencia de cuando estaban encerrados ahora tienen todo el tiempo del mundo para recorrerse, ni él ni ella apura el ritmo hasta terminar y empezar otra vez.

El celular de ambos sonando a la vez los despertó, eran las siete de la mañana y ninguno de los dos contestó, iban a seguir durmiendo cuando alguien llama a la puerta, era el conserje que venía a avisarles que estaba lleno de periodistas intentando hablar con ellos; Aphril se dirige al balcón y toda la cuadra estaba rodeada de cámaras y personas con carteles, el reality todavía no terminaba para ellos, faltaba la peor parte. Los días avanzaban y las cosas no cambiaban, a cada lugar que iban lo seguían decena de camarógrafos a pies, en autos. Cada vez que prendían la televisión sólo habían noticias de ellos, de sus familias, de sus secretos, toda su vida hasta incluso la que aun no viven estaba detrás de esas pantallas. Por contrato los dos debían seguir yendo a entrevistas hasta que el reality terminara, todo se estaba tornando una pesadilla, la gente los ahogaba, no usaron más el teléfono, Aphril vendió el auto que le regalaron sus padres cuando cumplió 18 y se compró una moto, con ella podía eludir mejor a la prensa.

Una de las noticias que repetían hasta el cansancio, era la negativa de los padres de Aphril por aceptar a Sharik, no había noche que ella no derramara alguna lágrima por aquello, por su parte él tenía que lidiar con todos los tipos que surgieron del mundo de ella a refregarle en la cara que no durarán nada, que hombres como él no son capaces de seguirle el ritmo a una mujer y  a una familia como la de Aphril.

– Ahora eres tú el que tiene miedo – Le dice ella

– Esta gente me está succionando todo y a ti igual

– Quizás y si no hubiéramos estado juntos o si nos separa…

– No no no, ni se te ocurra decir eso, Aphril lo de nosotros no tiene nada que ver con lo que está pasando afuera. Con esto compruebo que si estaba viviendo en un mundo de mierda.

– ¿Y entonces que hacemos? Sharik estoy harta de esto, de los reproches de mis papás, de los amigos de ellos que te llenan la cabeza con estupideces, de la gente que quiere un trozo de nuestra relación, como si con eso pudieran sentir un uno por ciento de lo que siento yo por ti en toda su vida – Él la mira con esa cara de niño enamorado que a ella le sigue encantando como el primer día.

– Créeme, esto termina mañana. El programa acaba de terminar, yo viajo a dar mi última entrevista y fin.

– ¿Estás seguro que nadie sabe que compraste pasajes a Brate?

– Te lo aseguro, mañana en la noche nos vamos de aquí

Hace muchos años que Zadia no tenía una lluvia de verano, son las ocho de la mañana y él se levanta primero sin antes despertar con un beso a Aphril. Ella le prepara el desayuno mientras Sharik se baña y se viste. Todas sus expectativas están puestas en este día, él viajará a la ciudad de Pablit, al sur del país a dar su última entrevista junto a otro grupo de participantes del programa; la idea es que ella prepare todo para cuando llegue la hora de tomar un avión rumbo a Brate. Ambos se despiden con un beso largo, como el de la primera vez.

Sin embargo ese tipo de amores nunca funcionan… Nunca.

* Lo que acaban de leer no pretende ser una críticas ni menos una oda a este formato ni a la televisión, sólo quise plasmar un escenario para una historia de amor, que dicho sea de paso no sé que demonios me bajó por escribir algo tan romántico (según yo, claramente) Pd: Todo es culpa de Nakasone

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